Estudiantes y medioambiente
©Juan José Lara
Nowa
Huta es una ciudad situada en las afueras de Cracovia. La señorial y palaciega
Cracovia. Nowa Huta conforma un experimento arquitectónico y social: se trata,
junto a Magnitogorsk, en
los Urales rusos, de la única ciudad diseñada y ejecutada por el
comunismo.
Los
comunistas polacos, con financiación moscovita, erigieron Nowa Huta sobre
fértil tierra labrantía y un pueblo histórico. Tierra y pueblo fueron
sacrificados al objetivo de crear un enclave donde residiría el obrero genuino:
el del nuevo mundo comunista. En un referéndum de esos que organizaban para su mayor gloria las
autoridades socialistas, los cracovianos les dispensaron un duro castigo. Así
que la idea fue construir una enorme ciudad industrial a manera de barrio de
Cracovia. Cracovia sería proletaria, por las buenas o por las malas. Y así fue
que nació Nowa Huta. Las autoridades del socialismo real pusieron su puntito de
sadismo planeando que los humos de las chimeneas de Nowa Huta – de la siderurgia
Lenin, concretamente – se dirigieran a Cracovia. Fallaron en su cálculo y los
humos fueron a parar a unas arboledas cercanas que quedaron arrasadas. Lo
cuento a modo de anécdota, pero se trata de una anécdota ilustrativa: el
socialismo se ha conformado siempre como un modelo sumamente agresivo con el
medioambiente. Chernóbil o la desecación del Mar de Aral dan buena muestra de
ello. Los derramos petroleros en Ecuador incrementaron alarmantemente desde que
Rafael Correa, adalid del socialismo del siglo XXI, decretara el control
estatal del sector.
Los
eslóganes breves y contundentes despiertan en nosotros una simpatía automática.
Vivimos, además, tiempos donde los mensajes políticos se aplican más al
enfebrecimiento emocional que al análisis sosegado. El Sindicato de Estudiantes
lo sabe y convoca para este viernes una huelga bajo lema claro y conciso: ‘El
capitalismo mata el planeta’. El capitalismo, según los estudiantes, resulta
funesto con el medio ambiente.
No
obstante, resulta que los países más liberales disfrutan de mayor calidad
ambiental. No son las grandes compañías las principales responsables de la
deforestación del Amazonas, sino los agricultores. Se trata, en todo caso, de
un problema complejo y multifactorial, poco apto para compendiarse en consignas
del tipo ‘empresa mala, Estado bueno’.
Los
estudiantes pondrán sobre el tablero este viernes cuestiones de tanta
relevancia como el calentamiento global o la desertificación de ciertas zonas
del planeta. No se debería sucumbir a la tentación de utilizarlas con
intencionalidad política.
La Opinión de Murcia, 05/03/2019



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